Es terrible para nosotros, fanáticos de la tecnología, toparnos en el ciberespacio con noticias como ésta…
La Universidad Tecnológica de Seton Hill incentivará a sus estudiantes que forman parte del programa Griffin Technology Advantage, dándole a cada uno de ellos un iPad para estudiar. De esta manera lograrán poner la última tecnología en manos de todos los alumnos y así permitirles estar conectados en todo momento de la mano de la mejor tecnología colaborativa.
Desde el Otoño de 2010 (septiembre para latinoamérica) los estudiantes de dicha universidad podrán descargar libros electrónicos de la iBookstore, todos relacionados a las carreras que ellos están cursando. Esto permitirá que haya muchos más interesados en la lectura y fomentará a pleno el contacto con las bibliotecas virtuales, dado que muchos de ellos escapan a reuniones en bibliotecas públicas o de la universidad por el apego que tuvieron a Internet en esta última década.
La posibilidad de tener Internet en cualquier parte del campus universitario acercará los libros a los estudiantes sin que ellos tengan la necesidad de acercarse hasta una biblioteca, a la vez que podrán seguir en contacto con sus compañeros de curso a través del correo electrónico, la mensajería instantánea y las redes sociales como facebook, tuenti y la propia red social de la Universidad.
Apple por supuesto que ve en esto todo un negocio. Promover su Tablet entre los estudiantes para que ésta se popularice tal como lo hicieron en casi 3 años con el iPhone.
La manzana de Cupertino también colaborará con Seton Hill University entregando de manera gratuita las Macbooks de 13 pulgadas para los estudiantes del primer año.
Lejos estamos de estas experiencias aquí en Argentina.
Mientras en el mundo todo gira a la par de la tecnología para incentivar a los estudiantes, aquí vemos como los gobiernos intentan ver con qué empresa tecnológica establecer el negocio más conveniente para distribuir netbooks entre estudiantes de secundario.
Una triste realidad buscar el lucro de esta manera, cuando podrían aprovechar a pleno acercar la tecnología a estudiantes para incentivar las ganas de aprendizaje y reducir aún más la brecha de abandono escolar.
Fuente: Seton Hill University




